Arquitectura del Santuario

Por Arq. José Alfredo Alcántar Guitiérrez

El Santuario y Convento

Varios sectores sociales de la zona conurbada de Guadalajara desconocen la información histórica necesaria para identificar la relevancia de los conjuntos arquitectónicos patrimoniales de la región.

La fama milagrosa de la Virgen de la Purísima de Atlixtac fue enaltecida como la de muchos otros santos de Nueva España. Fue conocida por la región sur de Guadalajara hasta Colima y mereció una edificación. Los frailes, apoyados económicamente por Manuel Carlos Herrera dueño de una cerería de la capital neogallega, iniciaron el 6 de octubre de 1732 un imponente santuario mariano en el sitio que utilizó el templo patronal de la Señora Santa Ana. Varios curas seculares atacaban las cofradías hospitalarias desde 1750 al considerar que no compartían los ideales misioneros de los frailes, las identificaban como centros de idolatría y superstición; por otra parte, la aplicación de las reformas borbónicas también afectó su continuidad y es posible que entonces los frailes fomentaran su erradicación. Santa Anita fue el primer pueblo que disolvió la existencia de la cofradía, al ser señalado por Patiño en 1783 como el único de la zona donde no existía fraternidad, quizás por la fuerte presencia de españoles que no eran afectos a la congregación.

El santuario mencionado se erigió en 1732 y sus torres se concluyeron en 1813, según señala Palacio y Basave. La fisonomía de su portada está definida por dos entablamentos que la dividen en tres cuerpos. En el primero se ubica el acceso sobre el eje principal, configurado por un arco de medio punto y jambas a los costados, arquivolta con canaladuras e imágenes de
infantes que sostienen libros e instrumentos musicales, que coordinados por un ángel ubicado en la clave del arco parece dirigirlos con una batuta.

Las enjutas contienen figuras circulares con un rostro en el centro, que pueden referir al sol y a la luna, símbolos del Nuevo y Antiguo Testamento; a los costados de columnas salomónicas sobre peraltados pedestales, capiteles indescifrables de inspiración corintia muy remota, los intercolumnios sostienen extraordinarias peanas ornamentadas con ángeles músicos, mazorcas y demás detalles ornamentales, para servir de base a esculturas exentas de Santo Domingo de Guzmán y San Francisco de Asís, originalmente, según Palacio y Basave, y sustituidas ahora por nuevas de San Francisco y Santa Clara, coronas por águilas y pelícanos con alas extendidas.

Un arquitrabe de poco volumen se divide en tres secciones sobre el que apoya un friso ornamentado con guías que se entrelazan formando casi círculos, la cornisa resaltada sobre el fondo y las pilastras concluyen con este primer cuerpo.

El segundo contiene en el cuerpo, la ventana coral de forma rectangular con marco casi imperceptible y envuelto con roleos que suben y bajan, sin dejar espacio libre, hasta rematar con las molduras superiores e inferiores, los costados limitados por medias cañas de fuste salomónico cuyo eje coincide con las del cuerpo anterior.

Los intercolumnios tienen nichos rematados con conchas y están apoyados en peanas rectangulares con ornamentación orgánica, los espacios planos son ocupados con ornamentación semejante a la de los costados de la ventana coral, las hornacinas envuelven esculturas exentas de la orden franciscana. El arquitrabe es semejante, el friso es definido por ornamentación de mayor soltura que el de abajo y coronado con molduras sobre las que se apoya el último cuerpo.

El copete del imafronte ostenta una escena alegórica envuelta en un semicírculo, donde se representa el pasaje bíblico de Jesús presentado al templo, aparece el niño Jesús, María, José, Ana y Simeón, el Espíritu Santo en forma de paloma entre la mencionada escena y el Padre Eterno que rige la composición, todo invadido con tallos, follajes, vueltas y enlaces que no dejan espacio vacío.

Los costados siguen los lineamientos de los cuerpos anteriores, las columnas salomónicas, pero con espiral casi en vertical y capiteles bulbosos que contienen figuras zoomorfas, en cuyo intradós se definen hornacinas para esculturas de la Tercera Orden franciscana. Una moldura corre por todo el límite superior, es de poca pronunciación y concluye en los costados verticales de la portada.

Las composiciones de fachadas, pueden considerarse como el resultado de una serie de etapas,inicialmente sobrias sin integración con la escultura, para luego darle cabida a cierta participación, hasta hacer que los elementos arquitectónicos entren en plena convivencia con ella.

Las formas intentan integrar a la naturaleza, así como los símbolos religiosos del catolicismo, elementos encaminados a la provocación de un éxtasis místico al hacer un recorrido por
sus portales

Dirección

Colón No. 2 Santa Anita  
Tlaquepaque, Jalisco C.P. 45600
Email: santuario_santaanita@hotmail.com
Teléfono :333686 0092 - 3336860958
    Whatsapp: +52 33 1452 2219 

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